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Me dijeron que era la edad. No me resigné.
Durante años me dijeron que era algo normal de la edad. Yo pensaba: ¿entonces tengo que acostumbrarme a esto? No quería pasar el resto de mi vida usando protectores y organizando mis días alrededor de un baño. Decidí probar Libella y sentí que por fin tenía otra alternativa.
Norma Beatriz López, 68Mar del Plata, Buenos Aires · Verificada
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Volví a caminar distancias largas
Había dejado de caminar distancias largas porque me daba miedo que me agarraran ganas de hacer pis y no encontrar un baño. Ahora vuelvo a salir mucho más tranquila. No es solamente el tema de la vejiga: es sentir que puedo hacer mi vida sin estar pensando en ella todo el tiempo.
Graciela Martínez, 63Tucumán · Verificada
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Recuperar el descanso hizo la diferencia
Lo probé sin demasiadas expectativas porque ya había probado otras cosas. Lo que más noté con el tiempo fue que empecé a estar menos pendiente de ir al baño y mis noches fueron mucho más tranquilas. Para mí recuperar ese descanso hizo una diferencia enorme.
Silvia Acosta, 60Salta · Verificada
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Salgo sin hacer cálculos
Yo era de esas personas que antes de salir de casa ya había ido al baño dos veces por las dudas. Y cuando llegaba a cualquier lugar necesitaba saber dónde estaba el baño. Con Libella empecé a sentir más seguridad para salir y disfrutar sin estar haciendo cálculos todo el tiempo.
Elena Gómez, 70Neuquén · Verificada
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Dejé de evitar situaciones
Lo que más me preocupaba eran las pequeñas pérdidas cuando me reía o estornudaba. Empecé a evitar algunas situaciones porque me daba vergüenza. Con Libella sentí que poco a poco recuperé confianza y dejé de pensar tanto en ese miedo.
Claudia Romero, 57Córdoba · Verificada
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Cansada de depender de los protectores
Los protectores se habían convertido en parte de mi vida y estaba cansada de depender de ellos. Me resultaban incómodos y siempre estaba pendiente de que no se notaran. Empecé a tomar Libella como parte de mi rutina y noté que tenía menos preocupación durante el día.
Adriana Suárez, 66Rosario, Santa Fe · Verificada
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El cambio más grande fue mental
Para mí el cambio más grande fue mental. Antes estaba todo el tiempo alerta: dónde está el baño, cuánto falta para llegar, si voy a tener una pérdida. Hoy siento que puedo salir, caminar y hacer planes con mucha más tranquilidad. Eso para mí vale muchísimo.
Beatriz Molina, 65Mendoza · Verificada
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Me levanto con más energía
Me había acostumbrado a levantarme varias veces durante la noche. Pensaba que era simplemente parte de hacerse grande. Después de empezar con Libella noté que mis noches eran más tranquilas y empecé a levantarme con más energía.
Alicia Torres, 62Mar del Plata, Buenos Aires · Verificada
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Volví a hacer cosas sin pensar primero en mi vejiga
Lo que más me gustó fue sentir que podía volver a hacer cosas sin pensar primero en mi vejiga. Salir a tomar un café, visitar a una amiga o ir a caminar. Parece poco, pero cuando durante años estás pendiente de eso, recuperar esa tranquilidad se siente enorme.
Mirta Sánchez, 69Córdoba · Verificada